Tuesday, April 04, 2006

Importancia de la formación de Hábitos de estudio en educación.


TÉCNICAS DE ESTUDIO
Aprendiendo a estudiar


• Una parte importante de los adolescentes mejorarían extraordinariamente sus resultados académicos con poner, tan sólo, un poco de orden en sus estudios
• Es conveniente realizar una lectura previa y detenida para comprender el sentido global del texto, identificar las ideas principales y elaborar con ellas un esquema
• Ya sea a lo largo de los fines de semana o durante unos minutos cada día, el repaso es imprescindible a la hora de afianzar los conocimientos adquiridos con anterioridad.
• Hay que intentar evitar todos los elementos que puedan distraer al estudiante. la música, el teléfono, los posters, los ruidos... son malos aliados a la hora de estudiar.

Todos los años lo mismo. Libros, apuntes, bibliografías recomendadas... cientos de textos que nuestros hijos se ven obligados a asimilar.
Para evitar los atracones de los últimos meses del curso, lo mejor será que les ayudemos a adquirir un buen hábito de estudio desde este mismo mes de septiembre. Así, no sólo desaparecerán buena parte de los agobios y los despistes de última hora sino que además conseguirán mejorar notablemente sus resultados.

A pesar de los avances que se han producido durante las últimas décadas en el mundo de la docencia, una parte importante de los adolescentes siguen sin saber estudiar, y desconocen que sus resultados académicos mejorarían extraordinariamente con poner, tan sólo, un poco de orden en sus horas de estudio.

TODO LISTO
Ponerse a estudiar exige cierta preparación previa. No por estar hasta altas horas de la madrugada encerrado en el cuarto se rinde más. De hecho, si las dos primeras horas de estudio se dedican únicamente a sacar punta a sus lapiceros, evidentemente después de esta ardua tarea no sólo no se tendrá ganas de estudiar sino que además se habrá perdido inútilmente toda la tarde.
Aunque esto resulte una exageración, es cierto que en la mayoría de los casos, nuestros hijos se sientan delante de la mesa sin tener preparado el material, los libros o los apuntes necesarios. De este modo, su trabajo escolar suele prolongarse innecesariamente perdiendo un tiempo precioso que podrían dedicar a tareas mucho más divertidas para ellos.
Planificar las horas de estudio es el siguiente paso para comenzar a estudiar correctamente. Dicha planificación debe tocar varios aspectos. Desde marcarse objetivos y distribuir el tiempo disponible hasta elaborar su propia agenda de trabajo. Todos estos trucos le permitirán aprovechar, al máximo, los momentos de estudio y mejorar su rendimiento.
Asimismo, la motivación personal también jugará un papel fundamental. Si nuestro hijo es incapaz de decidir por sí mismo que no debe levantarse de la mesa hasta haber realizado todas la tareas previstas para ese día, cualquier técnica de estudio resultará inútil.

SIN PESTAÑEAR
Es un hecho demostrado, que los chicos y chicas que tienen poco hábito de estudio suelen tardar media hora más en estar aprendiendo de verdad. Precisamente por ello, la concentración es tan importante como la planificación. Si nuestro hijo se habitúa a empezar a estudiar todos los días a la misma hora, sacará mucho más partido a su trabajo.
En cualquier caso, no sólo debe verse obligado cumplir estrictamente con su horario sino que tendrá que evitar todos los elementos que le puedan despistar. La música, el teléfono, los posters, los ruidos... son malos consejeros a la hora de estudiar.
Asimismo, tendremos que procurar que sus momentos de trabajo sean más o menos continuados. Esto no significa que no puedan realizar pequeños descansos, pero si que éstos sean superiores a 5 o 10 minutos por cada hora de estudio. Además, no debemos dejarles caer en la tentación de sentarse frente al televisor durante estas interrupciones, pues este tipo de entretenimientos provocan que la capacidad de concentración de nuestro hijo sea menor que si hubiese realizado cualquier otra actividad.

A FONDO
Un vez metido de lleno en la tarea y con todo el material preparado nuestro hijo tendrá que marcarse una serie de normas a seguir:
1.- Lectura detenida y reflexiva del texto.
2.- Identificación de las ideas principales.
3.- Elaboración de un esquema a partir de las ideas subrayadas.
4.- Memorización de las ideas. Utilización de trucos de memoria para recordar fechas y nombres.
5.- Aplicación práctica de lo aprendido y realización de ejercicios.
En primer lugar, será conveniente realizar una lectura previa y detenida de cada uno de los capítulos que se hayan previsto estudiar para ese día. De este modo le resultará realmente fácil extraer sus primeras conclusiones y comprender el sentido global del texto. En esta etapa convendrá identificar las ideas principales escogiendo y subrayando aquellas más importantes o que más relación tengan con el enunciado del capítulo.
Después de finalizar la primera lectura reflexiva será bueno anotarlas en un papel a modo de esquema de ideas. El objetivo último de esta tarea es elaborar un pequeño resumen con frases completas sobre el tema en cuestión. Sólo se tendrá la certeza de que el esquema está bien hecho si su lectura ayuda a recordar la totalidad del tema analizado.

MEMORIA DE ELEFANTE
Después de la elaboración del esquema, la mayoría de los conceptos habrán sido asimilados aunque aún quedarán algunas fechas o nombres que nuestro hijo tendrá que memorizar. Quizá esta tarea, pueda llegar a convertirse en la parte más pesada de todo el proceso por lo que, convendrá utilizar pequeños trucos de memoria que faciliten esta labor.
Si enseñamos a nuestro hijo a relacionar algunas fechas con el teléfono de casa o con el día de su cumpleaños no sólo le resultará más sencillo memorizar sino también más divertido.
Por último, el mejor modo de no olvidar las lecciones aprendidas es poner en práctica la materia estudiada. Cuanto más veces se autopregunte un estudiante o cuantos más problemas y ejercicios se realicen, más fácil será detectar y corregir a tiempo los errores, antes de “fatídico” día del examen. Quien ha practicado incansablemente a la hora de estudiar es muy difícil que se equivoque luego,
en tonterías o en operaciones sencillas.

POR ESCRITO
Una vez concluido el estudio, nuestro hijo tendrá que comprobar si realmente ha aprendido todo lo que se propuso. De poco le habrán servido todas sus horas de estudio si es incapaz de cerrar el libro o los apuntes e intentar repetir lo aprendido. En estos casos lo mejor es hacer estos ejercicios por escrito aunque sea de forma rápida y con letra poco cuidada. Al fin y al cabo el objetivo último de todas estas técnicas de estudio es asentar los conocimientos y descubrir las lagunas y no perder el tiempo prestando excesiva atención a la caligrafía.
Hay que destacar la importancia del repaso. Ya sea a lo largo de los fines de semana o durante unos minutos cada día, el repaso es imprescindible a la hora de afianzar los conocimientos adquiridos con anterioridad.
Es inevitable que a nuestro hijo le cueste recordar un texto si después de haber trabajado incansablemente abandona las materias ya aprendidas en el baúl de los recuerdos. Tras el estudio conviene establecer un plan de repasos para paliar los efectos del olvido. Nuestra colaboración puede ser de gran importancia en esta fase, pues hay muchos chicos que prefieren que les pregunten las lecciones antes de repasar ellos solos. Además, este pequeño trabajo en familia nos resultará muy útil, pues podremos comprobar el nivel de conocimientos que posee nuestro hijo y si necesita reforzar, especialmente, alguna asignatura.

El ambiente ideal
No existe duda alguna sobre la importancia que posee el ambiente a la hora de estudiar. No se trata de que nuestro hijo tenga a su disposición un cuarto exclusivamente para ello, pues a veces esto no es posible pero, sí que allí donde deba realizar sus trabajos se encuentren realmente a gusto. Para conseguirlo tendremos que tener en cuenta los siguientes aspectos:

• La luz natural es mucho mejor que la artificial, sobre todo si se tiene que pasar muchas horas frente a los libros. En cualquier caso, tanto si se utiliza una como otra, tendremos que procurar que la iluminación del cuarto sea lo suficientemente intensa como para no tener que forzar la vista y que la luz llegue preferiblemente desde la izquierda.
• Es importante que el estudio y las tareas escolares se realicen en un entorno tranquilo que favorezca la concentración. De lo contrario los deberes pueden transformarse en una tarea interminable.
• Tanto la silla de estudio como la mesa destinada a trabajar, deben cumplir ciertos requisitos. Comodidad y amplitud son, probablemente, los más importantes.
• Aunque en ocasiones no resulta sencillo por falta de espacio, conviene tener a mano los libros de consulta más utilizados. Para ello, tener una estantería cerca de la mesa de estudio puede resultar todo un acierto.
• Compartir mesa de estudio con otros hermanos no es aconsejable. Las distracciones son más frecuentes si se tiene compañía al lado.
• La mesa de estudio debe contar con un cajón con el suficiente espacio como para tener y guardar todo lo necesario: reglas, goma de borrar, papel en sucio para anotar, lápiz, bolígrafos, tijeras...

PARA PENSAR...

Para el estudiante
· Acostúmbrate a preparar todo el material que vayas a necesitar antes de ponerte a trabajar. Tener una papelera a mano te ahorrará las innecesarias visitas a la cocina.
· Si eres una persona que se distrae con facilidad, evita los posters, la música, la ventana... cerca de ti. Más vale estar una hora delante de un libro con luz artificial que tres horas mirando por la ventana como pasea la gente por la calle.
· Propónte no levantarte de la silla hasta no haber acabado una materia. Entonces 5 o 10 minutos de “despeje”, si no son de televisión pueden ayudarte a acometer la siguiente lección o asignatura con más energía.
· Ten siempre papel en sucio a tu lado para elaborar esquemas y resúmenes de lo que vas estudiando. También te puede servir para desarrollar reglas mnemotécnicas o para hacer las operaciones de un problema antes de pasarlo a limpio.
· Procura destinar, al menos, un par de veces a la semana, un tiempo del estudio al repaso de temas aprendidos las semanas anteriores. No es una utopía, depende sólo de ti mismo conseguirlo.

Para los padres
· Fijarse en cómo estudia su hijo: si es puntual, si se le ve concentrado, si encuentra dificultades en aprender las lecciones. De este modo podrán poner solución a cualquier problema a tiempo e, incluso, ofrecer su ayuda en un momento dado.
· Animarlo a elaborar un horario en el que queden reflejadas todas las materias del curso. Al principio le costará cumplirlo pero pronto se habrá acostumbrado a él y las horas de estudio se le harán menos cuesta arriba.
· Igual que se valoran los buenos resultados y las mejoras, también habrá que disculparle y animarle en los pequeños baches que todos pasan alguna vez.
· Estar a disposición de su hijo siempre que lo necesite no quiere decir que tengan que sustituirle en sus trabajos. Aunque no los haga a la perfección conviene que sus deberes los realice él mismo. Al fin y al cabo, ellos son los que tienen que examinarse.

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